Han sido días malos para la derecha y el conservadurismo jalisciense. Tras semanas de justo escarnio público ante su incapacidad para atender y solucionar la crisis de agua potable que ellos mismos generaron tras décadas de omisiones y corrupción, más la tapada de boca que les dio la presidenta Claudia Sheimbaum al señalar que dejen de aventar culpas y asuman sus errores en la gestión del agua, ahora suman otro revés: la unidad del partido-movimiento que el próximo año les quitará, de la mano del pueblo, las presidencias municipales de Tlajomulco, Guadalajara y Zapopan.
Hace unos días, la presidenta del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, la compañera Ariadna Montiel Reyes, estuvo de visita en la capital de nuestro Estado y el mensaje fue contundente en todos los sentidos: Por un lado, se fijó una postura clara y decidida a favor del pueblo jalisciense y, en particular, de las personas que habitan el Área Metropolitana de Guadalajara, respecto a que se respete el derecho constitucional a tener agua de calidad y verdaderamente potable, haciendo énfasis en que se asuman las graves omisiones de los gobiernos pasados (PAN-PRI) y el actual (MC), que ya lleva gobernando el Estado por casi ocho años, Guadalajara casi 11 años, Zapopan también casi 11, y en Tlajomulco ya van para 17 años.
Dejar de echar culpas, asumir responsabilidades y coordinarse verdaderamente con la federación por el bien de las y los jaliscienses, ese fue el mensaje de la presidenta nacional de Morena a los gobiernos naranjas, respaldada por todos los representantes populares morenistas y las autoridades de nuestro partido a nivel estatal.
Justo en este sentido se dio el segundo mensaje contundente de nuestra presidenta nacional en su visita: Morena Jalisco está unido, fuerte y organizado, lo que sin duda implica malas noticias para las fuerzas derechistas del Estado que apelaban a nuestro debilitamiento y fractura para mantenerse en el poder ante el repudio popular.
Lo sentimos, ¡pero no se les va a hacer, estimados conservadores! Nuestro partido-movimiento está, como acabamos de demostrar, sólido y dispuesto a superar los pequeños desacuerdos bajo la bandera común de defender la soberanía nacional, nuestra Cuarta Transformación, a nuestra presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum, al pueblo jalisciense y al de todo México.
Morena en Jalisco ha demostrado, una vez más, que estamos a la altura del reto, que estamos del lado de la ciudadanía y que el bien mayor, es decir, el bien común, se impone a cualquier otra consideración política.
Malas noticias para la derecha y el conservadurismo jalisciense. Excelentes noticias para un pueblo con profundos deseos de cambio verdadero, que comprobó ya, en carne propia, que a tricolores, blanquiazules y naranjas, sólo los dividen las siglas, pero en el fondo, representan el mismo proyecto del pasado: el neoliberalismo rancio que nos llevó a la ruina y al que la gente no quiere volver más.