En el contexto de la presentación de los “Lineamientos para la Protección de los Derechos de las Audiencias” lanzados por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), es pertinente y de pronta y honesta respuesta, algunas preguntas a los concesionarios de las televisoras y radiodifusoras, así como a los periodistas y partidos políticos que se han manifestado en contra de la propuesta del gobierno, y que hoy tiene abierto un debate y consulta pública.
¿Cuál es la razón de montar una campaña de desinformación para convencer a los ciudadanos de que las autoridades pretenden censurar la práctica periodística? ¿Por qué su negativa para establecer de manera independiente los códigos de ética y criterios editoriales en sus medios de comunicación? ¿Cuál es el motivo que tienen las televisoras y radiodifusoras para no querer nombrar a un defensor de las audiencias que solo actuará como intermediario entre los concesionarios y la sociedad para emitir recomendaciones en caso de que se presenten inconformidades por parte del público?
¿Por qué se resisten a ofrecer información verídica y dejar de lado los desórdenes informativos con los que inundan varios de los espacios de radio y televisión? ¿Por qué insisten en que no mienten en sus noticieros y los “argumentos” que utilizan están repletos de falacias? ¿Cuál es el temor de que los ciudadanos podamos exigir veracidad en la información que ofrecen? ¿Por qué negarse a diferenciar con claridad la información noticiosa de la opinión y del contenido publicitario? ¿Ya se les olvidó aquel 24 de marzo de 2011 cuando más de 700 medios de comunicación en México firmaron el “Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia” para establecer criterios para no difundir información sobre la violencia en el país? Luego entonces, ¿con qué argumentos ahora los panistas y priístas hablan de una ley censura o de un peligro de autocensura? ¿Por qué piensan que mentir es un derecho?
¿Por qué les cuesta trabajo entender que las reglas para proteger las audiencias y combatir la desinformación no significan censura? Con tranquilidad, Sergio Sarmiento afirma: “Los medios mienten”. A confesión de partes relevo de pruebas.
¿Por qué no aceptan que la discusión es sobre los derechos de las audiencias y no sobre los medios de comunicación?
No nos equivoquemos, lo que está detrás de la campaña contra la protección de las audiencias es una lucha intensa por mantener los privilegios políticos y económicos que tenían en el viejo régimen con los diversos grupos de poder dentro y fuera del gobierno para seguir usando el poder mediático en beneficio de los concesionarios.
A lo largo del lento, violento y tortuoso camino que hemos recorrido para construir nuestra democracia desde el movimiento estudiantil de 1968, muchos medios de comunicación siguen mostrándose reacios a la transparencia y democracia en su quehacer cotidiano, al tiempo que lanzan constantemente señalamientos de una falta de democracia en la sociedad.
Estoy cierto que, en lo referente a la democracia y transparencia, muchos de los medios de comunicación insisten en que esas exigencias se apliquen únicamente al ejercicio gubernamental, pero no a sus acciones.