Estamos próximos a iniciar un nuevo ciclo escolar y los padres de familia que tienen un hijo con discapacidad, entran en un torbellino de dudas y cuestionamientos sobre cuál es la escuela más conveniente, dadas las características de nuestro hijo. También puede ser que tu hijo cambia de nivel educativo y te replanteas cuál es la escuela más pertinente, o simplemente estás analizando si tu hijo debe o no, continuar en la escuela donde está.
Los padres reciben muchas opiniones de familiares, amigos, en algunos casos de terapeutas o profesionales; cada opinión diferente llena de más incógnitas y complica la toma de una decisión debido a su trascendencia, ya que de esto depende el futuro aprendizaje cognitivo y emocional de su hijo.
Considero importante estar bien informados y hacer un cuadro comparativo escribiendo las ventajas y desventajas de cada caso. En otra columna abordaré cómo piensas que tu hijo se adaptaría a esa realidad.
A pesar de que todos buscamos la inclusión en cualquier ámbito de la vida de nuestro hijo con discapacidad, no debemos descartar la opción de que asista en principio a una escuela especial donde podrá, a su ritmo y capacidades, aprender de los especialistas las bases académicas, conductuales, hábitos y actitudes, para que después le sea más fácil adaptarse a la escuela regular.
En otros casos puede ser al revés, iniciar en escuela regular y estar muy pendiente del aprovechamiento no solo académico, sino de su esfera emocional, si existe o no bullying o si por el contrario, hay total empatía de maestros y compañeros, y esa se considera una gran ventaja para tomar la decisión.
Lo que no debemos perder de vista en ningún momento es nuestro hijo. La decisión debe tomarse teniéndolo a él al centro y dejar fuera del análisis nuestros prejuicios o nuestro duelo personal sobre la elección de una escuela de Educación Especial donde todos los compañeros tendrán una discapacidad. Si es necesario, debemos buscar ayuda para aprender nosotros como padres, la situación que se nos presenta.
No existe una respuesta única. La escuela “correcta” es aquella que responde a las necesidades actuales del alumno, nuestro hijo. Para tomar la decisión, evalúa estos tres pilares:
1. El perfil del alumno: Nivel de autonomía, necesidades de comunicación, conductas disruptivas que requieran contención y su estilo de aprendizaje.
2. La oferta real de la escuela: No basta con que la escuela regular se diga “inclusiva”; debe demostrar que cuenta con rampas, materiales adaptados, personal abierto a realizar ajustes razonables y disposición para hacer equipo con los terapeutas externos.
3. El momento de vida: la decisión no es permanente. Se puede usar la educación especial de forma transitoria (un par de ciclos escolares) como un trampolín de preparación y habilidades básicas, para luego dar el paso a la inclusión en escuela regular.
La próxima semana les presentaré un cuadro comparativo entre los servicios de educación especial que otorga nuestro Estado y las opciones de escuela regular, esperando sea una guía de apoyo para ustedes.