En un país donde todos los días las mujeres son violentadas, donde la agresión cotidiana y sistemática busca frenar el avance de nuestros derechos, no podemos seguir permitiendo ningún tipo de violencia. La vida pública no puede ser la excepción, ni el refugio de quienes creen que la confrontación política da licencia para descalificar, minimizar y violentar con sesgo de género.
Durante décadas se normalizó que la participación de las mujeres en la toma de decisiones viniera acompañada de ataques personales y descalificaciones machistas. Esa época se acabó.
Por eso, reconozco la medida cautelar que emitió el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco (IEPC) contra el regidor morenista José María Martínez. Esta resolución le ordena abstenerse de realizar expresiones desfavorables, misóginas o que pretendan minimizar la trayectoria y el trabajo político que encabezo como Coordinadora Estatal de Movimiento Ciudadano. El pronunciamiento de la autoridad electoral sienta un precedente indispensable: la crítica política tiene límites claros cuando cruza la frontera de la misoginia y vulnera la dignidad de las mujeres en el servicio público.
La consecuencia inmediata será el retiro de publicaciones hechas el pasado 20 de mayo, donde el regidor me tildó de “desquehacerada”, luego de haberlo denunciado por pintar bardas con su nombre, en un claro acto anticipado de campaña.
La violencia política en razón de género no es un simple desacuerdo entre actores partidistas; es una práctica nociva que busca deslegitimar los liderazgos femeninos por el solo hecho de ser mujeres. Cuando los argumentos se agotan y el debate de ideas resulta insuficiente, la vieja política suele recurrir al ataque machista para intentar restar valor al trabajo de quienes encabezamos proyectos de cambio.
Desde Movimiento Ciudadano seguiremos luchando con firmeza para combatir las violencias contra las mujeres en todos los ámbitos, tanto dentro de las instituciones como en la vida cotidiana de nuestras comunidades. Defender los espacios de decisión con perspectiva de género real y medible no es una consigna discursiva; es el eje que define nuestra fuerza y la garantía de que las causas de la ciudadanía se defienden con congruencia.
Frente a la cerrazón y las conductas retrógradas, nuestra respuesta seguirá siendo la defensa de la legalidad y la construcción de gobiernos cercanos y eficaces. Ninguna agresión detendrá la participación de las mujeres libres que transforman nuestro Estado. La igualdad sustantiva se defiende con valentía, con instituciones firmes y con la convicción inquebrantable de no dar ni un solo paso atrás. Aún tenemos mucho por hacer, pero vamos dando pasos firmes hacia la igualdad sustantiva.