El SIAPA dice que Tlaquepaque le debe más de 200 millones de pesos. Tlaquepaque responde: demuéstramelo.
Desde hace semanas el organismo y los ayuntamientos metropolitanos discuten sobre adeudos acumulados durante décadas. Guadalajara, Zapopan y Tlajomulco ya alcanzaron acuerdos con el SIAPA; Tlaquepaque y Tonalá, no. ¿Es un asunto partidista? Puede que sí, pero no solo eso.
Laura Imelda Pérez sostiene que su gobierno reconoce solamente una fracción de lo reclamado y depositó ante el Tribunal de Justicia Administrativa 7.6 millones de pesos correspondiente solo al consumo de su administración. También asegura que el SIAPA no le entrega el desglose que acredita el resto y que incluso encontraron cuentas que no corresponden a su municipio.
En eso tiene un punto. Ningún gobierno debería pagar cientos de millones de pesos de dinero público sin saber exactamente de dónde sale la cuenta.
El problema viene cuando la alcaldesa insiste en que ella ya pagó lo correspondiente a su administración y pide recordar quiénes gobernaron Tlaquepaque anteriormente.
Es cierto, antes gobernó Movimiento Ciudadano durante tres administraciones consecutivas. Y si existen responsabilidades por haber dejado crecer la deuda, habrá que señalarlas. Pero cuando alguien compite para gobernar un municipio no pide recibir solamente lo que funciona. Hereda también contratos, problemas, litigios y compromisos pendientes. Para eso se candidatearon al cargo.
Eso no significa aceptar cualquier deuda que le pongan enfrente; significa resolver. La misma exigencia vale para el SIAPA.
Tlaquepaque asegura haber invertido más de 320 millones de pesos en infraestructura hidráulica, alcantarillado y drenaje para realizar trabajos que correspondían al SIAPA. Eso también debe entrar a la conciliación. Puede hacerse: Zapopan es el antecedente.
El SIAPA hablaba inicialmente de un adeudo cercano a 780 millones de pesos y, después de reconocer inversiones realizadas por el municipio, el acuerdo terminó alrededor de 102 millones.
La diferencia obliga a preguntar qué tan firmes eran las cuentas originales. Y también qué documentos tuvieron frente a ellos Guadalajara, Zapopan y Tlajomulco antes de aceptar sus respectivos convenios.
Los tres municipios son gobernados por Movimiento Ciudadano; Tlaquepaque y Tonalá, que siguen sin convenio, por Morena. Eso no prueba favoritismos ni cerrazón, pero sí justifica pedir el mismo nivel de transparencia para todos.
Los problemas de agua turbia y suministro son reales y el SIAPA debe responder por ellos. Pero una deuda acumulada durante décadas no puede explicarse por problemas recientes.
Al final, lo que sobran son declaraciones y faltan cuentas claras.
Laura Imelda tiene razón cuando pide que el SIAPA demuestre la deuda, pero si lo hace, ya no bastará con recordar quién gobernaba antes, porque un Ayuntamiento no empieza de cero cada tres años.