El 02 de junio de 2024 fue la jornada electoral, pero a diferencia de otros tiempos, a partir de ese día pareciera que inició la carrera para la sucesión que ocurrirá 6 años después, sin que la autoridad electoral ponga freno.
El próximo año, en Jalisco tendremos elecciones locales, y desde el 2025 ha habido actos anticipados de morenistas que, por la libre, sin respeto a la ley y mucho menos a las instituciones, han mantenido una constante promoción personal.
La falta de respeto a las leyes y a las instituciones por parte de actores políticos, especialmente del partido Morena, nos da pie a una reflexión, la gravedad del tema no es lo que hacen, sino de quienes permiten la anarquía.
La reforma al Poder Judicial, sabíamos que llevaba consigo el riesgo de mantener un control centralista, pero lo que no deja de preocupar, es que esto pueda representar un atentado a la democracia, pues si no se pone orden, y recordando aquella frase de un querido personaje de la televisión mexicana, “y ahora… ¿quién podrá defendernos?”.
Esta preocupación no debe ser solo de quienes tenemos una actividad política partidista, debe ser de todas y todos los mexicanos, pues si nuestro país no cuenta con instituciones fuertes, con árbitro electoral imparcial, el derecho al voto y a ser votados de las y los ciudadanos, puede tener un riesgo latente y peligroso.
Como mexicanas y mexicanos que queremos verdaderos gobiernos que se preocupen por el bien de nuestro país y no solo por defender la visa de ciertos personajes señalados por el gobierno de Estados Unidos, quedará lejos de ser una realidad.
El descontento que vemos en la población con políticas públicas que nos llevan a un retroceso, más que a un verdadero desarrollo, es evidente. La gente se siente traicionada por una falsa esperanza creada con espejismos a través de programas sociales.
Hoy, México tiene buenos gobiernos ciudadanos y los partidos políticos están obligados a fortalecer a sus liderazgos que, lejos de las viejas prácticas, demuestren que todavía hay una alternativa.
El reto será demostrar que no se puede jugar con la voluntad de las y los ciudadanos en las urnas, quienes a pesar del bombardeo de publicidad adelantada, finalmente serán quienes decidan quiénes serán los próximos gobernantes.
La pregunta seguirá al aire, deseando que los hechos respondan y nos regresen la confianza tan desgastada en las instituciones como el INE y los tribunales electorales, porque queremos juego limpio y árbitro imparcial, por Guadalajara, por Jalisco y por nuestro querido México.