El pasado 11 de agosto participé en el Primer Encuentro Nacional CUIDAR de la Secretaría de Salud, y la Comisión Coordinadora de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (CCINSHAE). El objetivo de esta iniciativa es conformar una “Comunidad Nacional para el Fortalecimiento de los Ambientes Académicos Saludables”. Mi participación consistió en mostrar un método formativo de las emociones y sentimientos y sus resultados con médicos residentes de la especialidad de medicina familiar. También tuve la oportunidad de llevar a cabo un taller de 2 horas con 30 médicos, donde experimentaron que los cortos de cine especialmente diseñados, y parte de mi método de la enseñanza de la ecuanimidad compasiva, contribuyen a la educación de los procesos afectivos. Los participantes pudieron saber que la formación médica mexicana ha dejado descubiertos el cuadrante número 1 de la educación médica, enfocado en las bases de la autoconstrucción del profesional reflexivo y su crecimiento como persona. Y el cuadrante número 2, las bases para comprender a los pacientes como personas, su experiencia con la enfermedad y su contexto. Fue una experiencia rica y satisfactoria para los participantes en el taller.
Aportar desde la especialidad de medicina familiar a toda la medicina
Existe creciente insatisfacción de la población en el mundo respecto a que la medicina se ha concentrado en el lado técnico del diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades, al tiempo que se ha vuelto fría, distante, deshumanizada. Humanizar la formación médica es una demanda desde finales de la década de 1970, cuando George Engel planteó la necesidad de un nuevo modelo para la medicina (1). Un poco antes, en 1960, había surgido la medicina centrada en la persona (2), y posteriormente en 1995, la investigación en medicina familiar logró materializar el Método Clínico Centrado en el Paciente (3). Ian McWhinney tenía razón cuando en 1996, dijo que la medicina familiar académica estaba décadas por delante en el método clínico que ve a quien sufre un padecimiento, su contexto, su historia de vida única, y sus significados personales. Esta visión humanista, incluye el conocimiento biomédico en términos de complementariedad, no de categoría superior de conocimiento. Ese, es el gran cambio cultural que pretende humanizar la educación y la práctica clínica. El médico no es solamente un profesional de la salud, es un humano que trata con el sufrimiento de sus iguales, por lo que necesita una formación especial. No es un ingeniero, no es un militar, no es un administrador, tampoco un sacerdote, es un médico que debe ser capaz de “curar a veces, aliviar frecuentemente, y consolar siempre”. No podrá hacer esta compleja labor sin autocuidarse, y no podrá cuidar de sí mismo sin avanzar en su autoconocimiento. Esta construcción de personalidad terapéutica es el objetivo del método de la enseñanza de la ecuanimidad compasiva; y al fin pudimos mostrar una parte de este método en el Hospital General de México, un momento muy significativo para mí.
El taller con cortos de cine en el Hospital General de México
Este taller representó la primera vez –que yo sepa– que un conocimiento surgido de la especialidad de medicina familiar es puesto a prueba en un tercer nivel de atención. La experiencia fue bien recibida, los participantes pudieron darse cuenta de sus capacidades para percibir sus propias emociones corporales y para integrar sus sentimientos en palabras. El corto es el mismo que empecé a usar en 2015, por tanto pude validarlo (3). Hoy puedo sugerir que mi corto de cine podría anticipar el diagnóstico de alexitimia, una entidad psicológica descrita en 1973, y que se caracteriza por la imposibilidad de sentir emociones propias y de los demás (4). La discapacidad para sentir emociones corporales dificulta la toma de decisiones clínicas; y es percibida por los pacientes como indiferencia y desapego afectivo. Hay clara asociación de alexitimia con depresión, ansiedad, autismo, trastornos alimentarios, estrés postraumático, incluso esquizofrenia. La alexitimia tiene una prevalencia del 10% en la población general, pero desconocemos su prevalencia entre médicos y enfermeras, los residentes en entrenamiento, los estudiantes al inicio y al egreso de la carrera de medicina.
La insensibilidad para percibir emociones y sentimientos no es un estado voluntario, como no lo es la depresión y otros trastornos mentales, por tanto no puede revertirse con códigos deontológicos y reglas. Una virtud del video de 6 minutos, es que podría se eficaz para hacer un tamizaje de grupos de personas para detectar personas en riesgo de alexitimia en el personal de salud. Reitero que los cortos de cine que he titulado “humanos contra humanos” es uno de los componentes del método de Enseñanza-aprendizaje de la Ecuanimidad Compasiva (Método RAVI-JAL).
Conclusiones
El 11 de agosto pasado se presentó el proyecto CUIDAR, un prometedor enfoque que el Gobierno Federal echó a andar con el objetivo de humanizar la formación en salud y los cuidados. En sí mismo, es una propuesta de cambio cultural al usar CUIDADOS y no “atención” de la salud. El proyecto CUIDAR comienza con la humanización de la formación de cuidadores, consciente de que se trata de fomentar una cultura con visión humanocéntrica. La medicina familiar académica ha trabajado teórica y empíricamente diversos caminos para la humanización médica desde la década de 1950. Algunos de sus logros han sido la filosofía de la medicina centrada en la persona, el método clínico centrado en el paciente, al que en México proponemos sumar la Enseñanza-Aprendizaje de la Ecuanimidad Compasiva con el Método RAVI-JAL. La tarea requiere de métodos científicos y gente comprometida que abrace las ciencias de la complejidad y tenga compromiso intergeneracional. La coyuntura es propicia para contribuir a la humanización del futuro Servicio Universal de Salud. No será nada fácil dado que: *“Los cambios en la cultura médica son excesivamente lentos cuando cuestionan el estatus y NO usan alta tecnología”* (5). Se requiere una decisión política firme y la participación activa de quienes creen que este cambio es valioso para la Nación Mexicana.
Referencias
(1). Engel, G. L. (2012). The need for a new medical model: A challenge for biomedicine. _Psychodynamic Psyquiatry_, 40(3), 377-396.
(2). Balint, M. (2000. 2a. Ed. 1963). _The doctor his patient and the illness_. Edinburgh: Churchill Livingstone.
(3). Stewart, M., Brown, J. B., Weston, W. W., McWhinney, R. I., Mc William, C., & & Freeman, T. R. (2003). _Patient-centered medicine. Transforming the clinical method_. Abingdon., U.K.: Radcliffe Medical Press.
(4). Tsubaki, K., & Shimizu, E. (2024). Psychological treatments for alexithymia: A systematic review. _Behavioral Sciences_, 14, 1173. https://doi.org/10.3390/bs14121173.
(5). Gallagher R. (2014). Is palliative care at odds with the culture of medicine. _Journal of Palliative Care_, 30:4, pp.284-286.