Las lecturas sobre el “asunto Rubén Rocha Moya” se multiplican y pasan de las consecuencias políticas a las especulaciones múltiples. Pero hay que darle la razón a Christopher Landau, el exembajador de Estados Unidos en México, no bastó con recargar las palomitas para ver la función; el asunto ha crecido hasta el nivel de hacer la pregunta correcta: ¿Claudia Sheinbaum vence a Andrés Manuel López Obrador y se convierte en la presidenta real del país?
De las múltiples lecturas para el fenómeno político desatado por el regreso de Rubén Rocha Moya al gobierno de Sinaloa y su inmediata –y ridícula– licencia presentada apenas al día siguiente, la que más impone es la de la fuerza del poder. ¿Por qué Rocha Moya se atrevió a regresar a la gubernatura sin pedirle permiso –literal– a la presidenta Sheinbaum? Porque Andrés Manuel López Obrador se lo dio. Se lo ordenó.
¿Por qué Rocha Moya presentó licencia al cargo y quedó evidenciado como un político de cuarta línea? Porque la presidenta Sheinbaum, y Andrés Manuel López, lo autorizaron.
Es un asunto de evidencias, de realidad que aplasta.
En esta historia hay un tema que no puede ignorarse: le quitaron la visa a Andy López Beltrán. En la historia política que se escribe linealmente, ese episodio del 13 de agosto pasado no es asunto aislado. Reaccionó AMLO, el papá de Andy. Y la presidenta Sheinbaum también respondió, retomando el desgastado tema del soberanismo nacional. Pero nadie salió a defender a Andy, nadie fuera de los voceros morenistas de siempre que estructuran el discurso simplón, el que alimenta los ánimos de las bases de Morena.
Y en una semana crucial que corrió del 17 al 21 de agosto, después de la visa de Andy, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, se fue a Argentina a una bizarra conferencia internacional contra el narcotráfico, organizada por la DEA. Ese tipo de eventos se visten de oropel pero sólo engañan a los incautos. Era una orden. La presidenta Sheinbaum informó que García Harfuch iba sólo porque el motivo de la reunión era útil para México.
… una justificación simplona.
García Harfuch fue porque era una orden y aprovechó para reinformar lo que ya se sabe: menos homicidios y menos delitos. ¿Cuál era la novedad? Ninguna. La sorpresa fue la coincidencia: mientras García Harfuch estaba allá, el Ejército y la Marina intentaron capturar al “Tío Lako” en Michoacán, y se concretó la extradición de Farías Laguna.
Y entonces, como respuesta política y de poder, Rocha Moya anunció “estoy de regreso”.
¿AMLO tronando a Sheinbaum?
¿O ganó Sheinbaum y es la nueva presidenta ejerciendo plenamente el poder?
Veamos lo que pasa. Los eventos se desarrollan uno por uno.