El próximo 30 de agosto se conmemora en Jalisco el Día de la Participación Ciudadana. Una fecha que celebramos en el Estado desde 2012 y que abre la oportunidad para poder reflexionar: ¿qué significa realmente participar en nuestra ciudad?
Podemos pensar en la participación ciudadana como asistir a una reunión vecinal, levantar un reporte o acercarnos al gobierno cuando necesitamos resolver algún problema. Todo eso importa, por supuesto, pero participar puede ser mucho más que eso. Porque, ¿quién conoce mejor una colonia que la persona que lleva años viviendo en ella?
Quienes trabajamos en gobierno podemos conocer cifras, revisar proyectos, recorrer calles y conocer los temas desde una perspectiva técnica. Pero hay una parte de la ciudad que solamente se conoce viviéndola. La conoce quien camina diariamente por la misma banqueta; la mamá o el papá que lleva a sus hijos a la escuela y sabe cuáles son los cruces más complicados; el comerciante que observa todos los días lo que sucede afuera de su negocio; o los jóvenes que utilizan un parque y tienen ideas completamente distintas sobre lo que podría hacerse ahí.
Por eso una ciudad no puede administrarse solamente desde un escritorio.
Esta semana en Zapopan y en el marco del Día de la Participación Ciudadana, realizaremos las Jornadas de Cercanía. Durante tres días tendremos paneles, talleres y distintas actividades para encontrarnos, compartir experiencias y conocer historias de personas que desde diferentes espacios han decidido involucrarse y hacer algo por los demás.
Porque después de trabajar durante años cerca de vecinos, asociaciones y comunidades, hay algo de lo que estoy convencida: participar es algo que también se aprende.
Se aprende cuando nos atrevemos a expresar una idea, pero también cuando escuchamos una diferente. Cuando conocemos algo que funcionó en otra colonia y pensamos que podría funcionar en la nuestra. Cuando encontramos herramientas institucionales que podemos activar y decidimos organizarnos. Incluso cuando dejamos de preguntarnos solamente qué puede hacer el gobierno y comenzamos a pensar qué podemos hacer juntos.
Para mí, ahí está buena parte de lo que significa ser un gobierno cercano. No en pretender tener todas las respuestas, sino en estar dispuesto a escuchar, abrir espacios y entender que muchas buenas ideas vienen de las personas que conocen mejor que nadie el lugar donde viven.
Una ciudad se construye todos los días desde el gobierno, sí, pero también desde sus colonias, sus parques, sus escuelas y sus comunidades. Y mientras más personas encuentren una forma de participar en ella, más posibilidades tendremos de construir una ciudad que se parezca a lo que sueñan quienes la viven.