En política y gobierno, existen conceptos que las y los ciudadanos no siempre alcanzan a entender, cuando se trata de estrechar la relación con todos los sectores sociales. Gobernanza, corresponsabilidad y participación ciudadana son algunas de estas palabras que buscan hacer un llamado social.
Pero más allá de la complejidad para explicar la teoría social sobre gobierno, el exhorto de las autoridades para las y los ciudadanos de que, entre todos podemos construir mejores comunidades, existen creencias que dificultan también esta participación social llamada responsabilidad compartida.
“Si el gobierno no te lo da, que lo pague”, fue la frase de la publicidad de un partido político hace más de una década, reafirmando la creencia de que las autoridades son las únicas obligadas a resolver todos los problemas de una comunidad.
Tal vez, agarrado de ese pensamiento, otro partido se confía que, dotando de programas sociales a población vulnerable es como mantiene contenta a la gente, aunque desaparezcan programas de fortalecimiento a la infraestructura municipal o de apoyos para la seguridad, fundamentales para el desarrollo de los municipios.
El paternalismo es hoy parte de un modelo obsoleto en el que no es posible anhelar un crecimiento económico de una Nación o el desarrollo, desde lo local, de comunidades.
Por eso, los gobiernos ciudadanos han puntualizado la necesidad de involucrar a las y los ciudadanos, a la iniciativa privada y a la academia, en la toma de decisiones y en las acciones de gobierno.
Tan solo hoy, la presidenta de Guadalajara, Vero Delgadillo tomará protesta a los consejos sociales, los órganos ciudadanos integrados por vecinos que, como representantes de sus comunidades, colaboran en la toma de decisiones de la autoridad para dirigir la inversión pública y los programas enfocados en las necesidades más apremiantes de cada colonia.
Otra muestra de responsabilidad compartida fue el anuncio que hicieron ayer el SIAPA y el Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco para que sus agremiados regularicen sus adeudos por el consumo de agua y, de esta forma, contribuir en la búsqueda de soluciones para dotar de agua de calidad a la ciudad.
De eso se trata la gobernanza y la corresponsabilidad, porque criticar desde la oposición es fácil, pero colaborar con la autoridad por el bien común requiere voluntad y dejar de lado intereses personales o particulares.
De eso se tratan los buenos gobiernos, de buscar acuerdos y ganar la confianza de las y los ciudadanos y dejar todos los sectores, para trabajar juntos, como lo ha logrado nuestra presidenta Vero Delgadillo en casi dos años.
Desde nuestra función, sea pública o privada y como ciudadanos, también podemos cuidar a Guadalajara con una responsabilidad compartida.