Los habitantes de Mirador de San Isidro están muy cerca de conseguir el triunfo para su causa: mover la unidad habitacional del Programa Legado, a otro predio del municipio de Zapopan.
Esto se puede concluir porque la comunidad ha demostrado un alto nivel de organización y participación ciudadana y política:
1.- Instalaron un campamento con guardias vecinales que opera las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
2.- Integraron un equipo multidisciplinario de especialistas en ingeniería, derecho, ambiente y urbanismo, con las mismas personas de la comunidad, para oponerse con fundamentos técnicos y legales a la construcción de la unidad habitacional.
3.- Han seguido un plan de acción política eficaz que incluye la sensibilización social, la denuncia ciudadana, el diálogo insistente con el gobierno y la frecuente manifestación pacífica.
4.- Han promovido recursos legales y obtenido la suspensión provisional de parte de la autoridad judicial, para frenar la obra.
De lado de las autoridades el ánimo favorece a los vecinos: En el Congreso del Estado seis fuerzas políticas hemos solicitado que se revise con extremo cuidado cualquier dictamen que haya de emitir el gobierno municipal, previo a autorizar la edificación. También la mayoría nos pronunciamos porque se reubique la construcción en otro espacio que sea digno para los servidores públicos del área de seguridad que las ocuparán, y que no afecte a quienes ya vivan donde se construya el asentamiento final.
En lo que toca al gobierno de Zapopan, en un primer momento insistió en que se construiría en el predio designado y autorizó el movimiento de tierras y el alineamiento municipal. El alcalde intentó además sobornar a los vecinos ofreciéndoles la reparación del alumbrado, vigilancia policiaca en el fraccionamiento, el balizamiento de calles y hasta la construcción de un parque lineal; pero las y los ciudadanos le contestaron que “ESO DEBERÍA HACERLO SIN CONDICIÓN ALGUNA, PORQUE SON SUS OBLIGACIONES COMO GOBIERNO MUNICIPAL”.
El alcalde, tenemos entendido, ya mandó al Ejecutivo una propuesta de reubicación y al parecer se encuentra en estudio.
El gobierno del Estado es el único insistente en que se construya en el terreno en disputa. Sin embargo, para fortuna de la comunidad de Mirador de San Isidro, los operadores técnicos, políticos y legales que asignó el gobierno local, no se distinguen por pericia profesional, oficio político para conciliar ni experticia jurídica. Por mucho les gana la comunidad en capacidad organizativa, capacidad política y de diálogo, así como en conocimientos jurídicos, ambientales y de urbanismo; por lo anterior la batalla entre la ciudadanía y el Ejecutivo, está cantada en favor de la primera.
Lo que le queda al Ejecutivo es demostrar que tiene madurez y humildad política, que puede reconocer un error y enmendarlo. Junto con ello, dar prueba de que conoce quién manda en un sistema democrático, y no, no es el gobierno, es la ciudadanía, es el pueblo.