Esta semana, la primera del mes de septiembre, no empiezan sólo las Fiestas Patrias. Al cumplirse 216 años de la Guerra de Independencia, inician también los informes de gobierno, y el primero de todos será el de la presidenta de la república, Claudia Sheinbaum Pardo. Desde Palacio de Gobierno, dará cuenta de lo que ha sido el más reciente de sus dos años de gobierno.
Además, en nuestro terruño, el Área Conurbada de Guadalajara, y en el resto de Jalisco, los 125 presidentes municipales (ellas y ellos), presentarán su informe de gobierno con una lógica completamente electoral, porque para muchos de los alcaldes y alcaldesas, será la última oportunidad de buscar la reelección –figura que desaparece por una reforma impulsada desde la presidencia de la república– y para quienes ya no pueden buscar el cargo de nuevo, es la ocasión ideal de impulsar a quien será la candidata o el candidato de su preferencia.
Pero para los asuntos locales habrá tiempo más adelante. ¿Qué escenario es el que rodea a Claudia Sheinbaum en su segundo informe?
El más evidente es el de la seguridad.
Justo cuando el gobierno de Donald Trump endurece su postura en numerosos frentes –no se puede ignorar cómo, literalmente, se apoderan del petróleo venezonalo y dejan en el cargo a la representante de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez– y se acaba de informar del uso de un arma de última generación, el rayo láser, para derribar drones que le atribuyen al crimen organizado, los representantes del gobierno norteamericano insisten en aumentar la presión contra el crimen organizado y los políticos que se han aliado con la delincuencia.
En este panorama, la presidenta seguramente ofrecerá información sobre el caso Farías Laguna, hablará de Rubén Rocha Moya y aunque evitará totalmente una mención sobre Andy López Beltrán o su padre, Andrés Manuel López Obrador, repetirá las estadísticas de reducción de homicidios y delitos de alto impacto.
El asunto no es sencillo, pero al margen del informe presidencial, queda claro el deslinde de Rocha Moya y los que están contaminados con sus acciones sospechosas y denunciadas por la justicia de Estados Unidos.
Naturalmente, se abordarán los programas sociales y los miles de millones de pesos distribuidos entre los mexicanos.
Se presumirá la economía nacional que sigue en el filo del mínimo crecimiento, pero con inversiones extranjeras que salvan el nivel mínimo.
Se abordarán obras de infraestructura que no podrán rescatar la amplia difusión del fracaso económico que han sido el Tren Maya, el Tren Interoceánico, el Aeropuerto Felipe Ángeles y la refinería de Dos Bocas.
Y con toda seguridad, se presentará en el informe presidencial la aprobación de los Lineamientos para proteger los Derechos de las Audiencias que, se subrayará, no representan ninguna represión a la libertad de expresión.
Y seguiremos adelante.