Cada 27 de agosto se conmemora el Día Mundial de los Lagos, una fecha que nos invita a mirar estos ecosistemas más allá de su belleza natural. Los lagos son mucho más que paisajes que admiramos o lugares que visitamos, son fuentes de vida, bienestar y equilibrio ambiental para millones de personas.
Sin embargo, hoy enfrentan amenazas cada vez más visibles. El cambio climático, la contaminación, la sobreexplotación del agua y el crecimiento urbano desordenado están poniendo en riesgo su existencia y, con ello, nuestro propio futuro. Lo que sucede en los lagos no es un problema aislado de la naturaleza, sus efectos impactan directamente en las comunidades, en la disponibilidad de agua y en la calidad de vida de las personas.
Por ello, su conservación está estrechamente relacionada con los compromisos que el mundo ha asumido a través de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Cuidar los lagos significa proteger el agua, fortalecer comunidades resilientes, reducir la contaminación, enfrentar los efectos del cambio climático y preservar la biodiversidad que hace posible la vida en el planeta.
Pero más allá de los acuerdos internacionales, proteger los lagos es una responsabilidad ética con las generaciones presentes y futuras. Es reconocer que todas las personas tenemos derecho a acceder al agua y a vivir en un medio ambiente sano. También implica exigir que las autoridades cumplan con sus obligaciones, promover políticas públicas sostenibles y garantizar que la sociedad participe activamente en las decisiones que afectan nuestros recursos naturales.
En Jalisco, esta reflexión adquiere una relevancia especial. El lago de Chapala, el más grande de México, así como nuestras lagunas, humedales y cuencas hidrológicas, forman parte de un patrimonio natural que sostiene la vida, la actividad económica y el desarrollo de innumerables comunidades. Sin embargo, estos ecosistemas también enfrentan desafíos importantes derivados de la contaminación, los cambios en el uso del suelo y las presiones generadas por distintas actividades humanas.
Frente a esta realidad, resulta indispensable comprender que la protección del agua no es tarea exclusiva de las autoridades. Es una labor compartida que requiere la participación de todos los sectores: gobiernos, academia, empresas, organizaciones sociales y ciudadanía. Cada acción cuenta cuando se trata de preservar los ecosistemas de los que depende nuestro bienestar.
El Día Mundial de los Lagos también es una oportunidad para reflexionar sobre nuestra relación con el agua. ¿La valoramos realmente? ¿Somos conscientes de que cada decisión cotidiana puede contribuir a su cuidado o a su deterioro? Pensar en estas preguntas nos permite entender que la defensa de los lagos es, en el fondo, la defensa de la vida misma.
Desde la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco hacemos un llamado a fortalecer la corresponsabilidad social y ambiental para proteger estos ecosistemas. Cuidar nuestros lagos es cuidar el derecho humano al agua, al medio ambiente sano y a una vida digna. Es también un acto de justicia con quienes habitan hoy nuestro
Estado y con quienes habrán de recibirlo mañana.