Los resultados de la Prueba PISA detonaron un escándalo nacional. Los puntos de vista se multiplican, aunque no todos tienen la misma repercusión. Uno de los análisis que quizá más se difundieron ayer fue el de la presidenta del país, Claudia Sheinbaum Pardo, que como máxima autoridad ejecutiva del país tiene en su responsabilidad la rectoría de la educación mexicana: ella, simplemente cuestionó la prueba porque “tiene sesgos”.
Efectivamente, la Prueba PISA tiene sesgos. Es apenas un instrumento para medir el rendimiento de los alumnos de educación básica que tienen entre 15 y 16 años de edad, es decir, del nivel secundaria. Se aplicó a 7 mil 843 estudiantes de escuelas públicas y privadas en toda la república mexicana, para medir el nivel de conocimiento, habilidades, competencias y aprendizajes. La misma prueba mide también la capacidad de los menores para aplicar lo que han aprendido en situaciones que podrían corresponder a la vida real.
¿Cuáles fueron los resultados? Los estudiantes mexicanos se ubicaron en el lugar 37 entre 38 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Es una posición que está muy por debajo de lo deseado; los estudiantes mexicanos están por debajo de un nivel mínimo en matemáticas; de todos los evaluados, 50% no obtienen calificación aprobatoria en ciencias y lectura.
Lo peor es que los resultados de esta última Prueba PISA, reflejan una disminución en comparación con los de emisiones anteriores.
La presidenta Claudia Sheinbaum fue cuestionada sobre el resultado y antes que un reconocimiento, como se apuntó líneas arriba, aseguró que la Prueba PISA es limitada. Toda una obviedad. Pero no comentó nada sobre un encargo al secretario de Educación Pública, Mario Delgado, para emprender un proyecto de revisión y mejoría; esa sería la postura ideal. Quizás –y esto puede ser mucho– la presidenta podría ordenar el diseño y la aplicación de un plan para que en la siguiente prueba, que se aplicará en cinco años, las mediciones reflejaran una mejoría.
Lo más sorprendente, es que se sorprendan por los resultados. Son totalmente previsibles y un simple comparativo lo demuestra. Ya lo efectuó la asociación Mexicanos Primero: no ha habido mejoría en esta prueba en 25 años, a pesar de que se han tenido seis cambios de gobierno federal y hubo ya 12 diferentes secretarios de Educación e incluso, a pesar de las reformas educativas.
Esta asociación propone algunos cambios: una política educativa de largo plazo; fortalecer aprendizajes fundamentales; dar más atención a estudiantes rezagados, tener acompañamiento y asesoría permanente a los docentes, ¡y sorpresa!, aplicar una Prueba Nacional con regularidad.
Adicionalmente, porque la realidad se impone, incorporar a las escuelas el uso de tecnología e Inteligencia Artificial.
Se dice fácil y rápidamente. Hacerlo parece imposible. Ni siquiera lo han iniciado en los últimos 25 años.