Para quien espera justicia, el tiempo no transcurre igual. Mientras para una institución un expediente puede representar una investigación en curso, una diligencia pendiente o un dictamen por emitirse, para una víctima cada día tiene otro significado. Es un día más de incertidumbre, de preguntas sin respuesta, de preocupación por no saber si la verdad llegará o si el caso quedará en el olvido.
Por eso, cuando hablamos de procuración de justicia, es importante mirar más allá de los procedimientos y los documentos. Detrás de cada carpeta de investigación hay una historia, una familia y una persona que confió en las instituciones del Estado con la esperanza de encontrar respuestas.
El acceso a la justicia es un derecho humano. No se trata únicamente de que exista la posibilidad de presentar una denuncia, sino de que las autoridades actúen con responsabilidad, profesionalismo y oportunidad para esclarecer los hechos y garantizar los derechos de las víctimas.
La justicia no puede entenderse como un trámite administrativo. Es una obligación del Estado y una condición indispensable para la dignidad humana. Cuando una investigación avanza de manera diligente, las personas encuentran mayores posibilidades de acceder a la verdad, a la reparación del daño y a la confianza de que las instituciones cumplen con su deber. Cuando ocurre lo contrario, la espera puede convertirse en una nueva forma de sufrimiento.
Las demoras injustificadas tienen consecuencias reales. El paso del tiempo puede dificultar la obtención de pruebas, afectar la localización de personas, limitar el esclarecimiento de los hechos e incrementar la angustia de quienes esperan una respuesta. Por ello, no basta con que una investigación exista formalmente; es necesario que avance de manera efectiva.
Los organismos internacionales de derechos humanos han señalado que investigar un hecho posiblemente delictivo no es una opción ni una formalidad. Es una obligación que debe cumplirse con seriedad, imparcialidad y sin retrasos indebidos. La búsqueda de la verdad exige acciones concretas y oportunas, especialmente cuando están en juego derechos tan sensibles como la vida, la libertad, la integridad o la seguridad de las personas.
Esta realidad se vuelve aún más evidente en los casos de desaparición. Para las familias que buscan a un ser querido, cada hora cuenta. Cada diligencia pendiente, cada resultado que se retrasa y cada actuación que no se realiza oportunamente puede representar una oportunidad perdida para conocer el paradero de una persona.
Desde la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco hemos observado esta problemática en distintos casos. La Recomendación 20/2025 documentó retrasos en la integración de carpetas de investigación relacionadas con personas desaparecidas, así como demoras en procesos periciales fundamentales para el avance de las investigaciones. Estos hallazgos nos recuerdan que el tiempo tiene un valor especialmente importante cuando se trata de proteger derechos humanos.
Durante este año, la Comisión ha recibido cientos de señalamientos relacionados con dilación en la procuración de justicia. Detrás de cada uno de ellos hay personas que buscan ser escuchadas, conocer la verdad y obtener una respuesta efectiva de las autoridades.
Es importante señalar que una justicia oportuna no significa una justicia apresurada. Hay investigaciones complejas que requieren tiempo para desarrollarse de manera adecuada. Lo que no puede justificarse es la inactividad, el abandono o la ausencia de avances durante largos periodos. La complejidad de un asunto nunca debe convertirse en una excusa para la indiferencia institucional.
Desde la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco seguiremos vigilando, acompañando y promoviendo el respeto de los derechos de las víctimas. Estamos convencidos de que cada investigación que avanza, cada diligencia que se realiza a tiempo y cada respuesta institucional efectiva fortalecen el Estado de derecho y acercan a la sociedad a un ideal que no debemos dejar de perseguir: una justicia que escuche, que actúe y que llegue cuando todavía puede hacer la diferencia.