Por qué voté en contra de un porcentaje constitucional para el campo, y qué propongo en su lugar.
El jueves pasado llegaron al Congreso de Jalisco productoras y productores de varios ejidos del Estado para escuchar una discusión que les toca en el bolsillo y en la parcela, la de cuánto dinero del presupuesto estatal debe ir cada año al campo. Voté en contra de la reforma que se presentó, y a ellos, igual que a ti, les debo la explicación completa.
Jalisco es el gigante agroalimentario de México. De nuestra tierra sale cerca del 17 por ciento de los alimentos del país, y en Movimiento Ciudadano queremos que el campo reciba más cada año. La pregunta que estaba sobre la mesa era otra, mucho más delicada: si conviene amarrar en la Constitución un porcentaje fijo del gasto sin saber cuánto cuesta lo que se quiere lograr.
La iniciativa llegó pidiendo 5 por ciento y terminó votándose en 2. Cuando una cifra puede bajar a menos de la mitad en el camino sin que nadie presente un estudio que respalde la primera ni la segunda, cualquiera empieza a sospechar que el número nunca salió de una calculadora.
El dictamen no decía cuánto cuesta tecnificar el riego, abrir caminos para sacar la cosecha o asegurar a los pequeños productores, y tampoco qué metas se cumplirían ni cómo íbamos a medirlas.
Presido la Comisión de Hacienda y Presupuestos, y mi trabajo consiste en hacer la pregunta incómoda antes de cada decisión, la de dónde va a salir el dinero.
Los recursos públicos son finitos y cada peso que se compromete por mandato constitucional se le quita a otra cosa, año tras año, pase lo que pase. ¿A qué hospital, a qué escuela, a qué obra de agua? La salud y la educación también son para las familias del campo. Por cierto, esta reforma que compromete miles de millones de pesos nunca pasó por la comisión donde se revisa el dinero.
Queda una tercera pregunta, la que más me importa, sobre ¿quién tiene que poner primero su parte? Jalisco destina hoy al campo el 1.44 por ciento de su presupuesto y el Gobierno Federal el 0.8. Jalisco pone casi el doble.
Mientras aquí se exige más, el Paquete Económico federal 2027 recorta justo los programas que hacen producir la tierra. Lo que antes eran los Precios de Garantía baja de 13 mil a 10 mil 445 millones de pesos, bajan también Fertilizantes y Producción para el Bienestar, y la sanidad agropecuaria crece por debajo de la inflación.
Me pregunto cuántas ruedas de prensa han dado los diputados de Morena para reclamarle eso a su propio gobierno.
Por eso hicimos una propuesta desde Movimiento Ciudadano. Que exijan a la Federación subir el presupuesto del campo por lo menos al nivel de Jalisco y que lleven ese piso a la Constitución del país, para que cualquier productor de México reciba como mínimo lo que hoy recibe uno jalisciense.
El día que la Federación iguale a Jalisco daremos aquí el siguiente paso, con un estudio que diga cuánto, en qué y con qué metas. La congruencia empieza donde uno tiene el poder de decidir, y sobre el presupuesto nacional se decide en Palacio Nacional y en la Cámara de Diputados, donde Morena tiene mayoría.
Mientras tanto vamos a seguir empujando un presupuesto multianual para el campo, con metas en agua, tecnificación, sanidad, caminos y financiamiento, que se evalúe y crezca cada año.
Al campo se le honra con agua que llega a tiempo, con caminos que aguantan la cosecha y con cada peso bien gastado que se nota en la mesa de una familia productora.