Se estrenó en su labora el nuevo presidente del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) de Jalisco, Ernesto Santana Bracamontes. Rindió protesta, encabezó la sesión del pleno y reconoció que organizar las elecciones en Jalisco es un reto complicado. Tiene razón.
Santana asume el cargo después que en julio pasado presentó su renuncia, de manera totalmente inesperada, Paula Ramírez. Ya como titular del Instituto, le quedan apenas dos semanas antes de que inicie formalmente el proceso de las elecciones 2026-2027, que en Jalisco deben permitir la renovación de los 125 gobiernos municipales y de los 38 escaños en el Congreso del Estado.
En su elección como consejero presidente no han faltado las especulaciones sobre sus antecedentes y relaciones, pero eso es poco relevante. Siempre ocurre así con quienes integran los organismos electorales. En teoría presentó los exámenes correspondientes y acreditó experiencia y conocimiento.
Lo importante a partir de ahora y hasta septiembre del año 2033, período para el que ha sido nombrado, lo que está por demostrarse es su capacidad de liderazgo, organización, conciliación y naturalmente, de tránsito político, porque el IEPC debe organizar las elecciones estatales y garantizar que después de la elección del 6 de junio 2027, queden instaladas en Jalisco, autoridades elegidas con legalidad y legitimidad.
El nombramiento de Ernesto Santana pasa desapercibido para la sociedad en general. Cómo se integra el IEPC y cuáles son sus labores no es asunto que ocupe y preocupe a los jaliscienses, pero que el nuevo presidente y el resto del organismo cumplan cabal y legalmente con su función, es fundamental para mantener la gobernabilidad y la seguridad jurídica en el Estado.
Desde ya, puede contarse con eso, el presidente del IEPC recibirá la presión de los partidos políticos y las autoridades en funciones.
Sin embargo, debe integrarse y si es posible, mejorar la ruta de trabajo que ya ha sido trazada para la organización de la estructura, contratación de personal, instalación de consejos municipales, vigilancia de la estructura burocrática y en general, toda la logística que permita garantizar certeza y legalidad en una jornada electoral que convocará a siete millones de jaliscienses a votar.
El nuevo presidente del IEPC tiene en sus manos la tarea más trascendental que haya podido desempeñar en su trayectoria profesional y aunque su labor y cargo no sean del interés popular, de su exitosa gestión depende mucho el futuro inmediato del Estado.
Toca observar al IEPC, su Consejo General y su consejero presidente.