El día que mi prima Karla se encontró una bolita extraña en el seno acudió inmediatamente a revisarse. Había una razón para preocuparse: su mamá había fallecido años atrás por cáncer de mama. Después de algunos estudios llegó el diagnóstico que nadie quiere recibir.
Era cáncer y a partir de ese momento comenzó un proceso largo y muy cansado para tratar la enfermedad.
El próximo 19 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, que actualmente es la principal causa de muerte por cáncer en México.
En el caso de Karla hubo algo que facilitó mucho ese proceso. Contaba con un seguro médico y pudo atenderse en hospitales privados. Pero sabemos que esa no es la realidad de muchas mujeres en nuestro país. Es cuando debemos preguntarnos: ¿Qué hace una mujer en México cuando le dicen que tiene cáncer de mama?
Cada año se diagnostican alrededor de 30 mil nuevos casos en el país. Algunas mujeres tienen IMSS, otras cuentan con algún seguro privado y muchas otras no tienen seguridad social. El diagnóstico puede ser el mismo, pero lo que sucede después puede ser muy distinto.
Todos los años escuchamos sobre la importancia de revisarnos y detectar el cáncer a tiempo. Por supuesto que hay que hacerlo. El problema es qué pasa después: si se cuenta con la opción de dónde acudir o cuánto tiempo tendrá que esperar para recibir atención.
El IMSS, por ejemplo, atiende cada año entre 12 y 13 mil pacientes de primera vez con sospecha o diagnóstico de cáncer de mama. Pero ¿qué pasa con quienes no tienen seguridad social?
En Jalisco se ha buscado atender justamente a esta población. Seguro Salud Jalisco permite acceder a servicios médicos a personas sin seguridad social y el Instituto Jalisciense de Cancerología atiende a pacientes que necesitan atención especializada.
Por supuesto que falta mucho. Todavía hay mujeres que reciben un diagnóstico tarde, familias que tienen que asumir gastos difíciles de pagar y pacientes que recorren largas distancias para poder atenderse.
Detectar el cáncer de manera oportuna puede salvar una vida. Pero una vez que una mujer escucha las palabras “tienes cáncer”, comienza otra parte de la historia. Ahí necesitamos sistemas de salud capaces de acompañarla desde el diagnóstico hasta el tratamiento, sin importar si tiene seguridad social o los recursos para pagarlo.
El reto no es solamente lograr que más mujeres se revisen. Es conseguir que ninguna tenga que preguntarse qué sigue o a dónde acudir después de recibir un diagnóstico. Porque detectar a tiempo importa, pero poder atenderse a tiempo puede salvar una vida.