Hay una mezquindad que no solo cuesta votos, sino que hipoteca el futuro de la gente al querer jugar a la ruleta política con el agua que sale del grifo. Mientras en la Zona Metropolitana de Guadalajara se padecen los estragos de décadas de rezago en infraestructura hídrica, la bancada federal de Morena prefiere atrincherarse en el regateo partidista antes que honrar los compromisos que la presidenta Sheinbaum hizo con nuestro estado.
La presidenta lo entendió muy bien en su visita y en su visión de coordinación republicana, la mandataria comprendió que el abasto y saneamiento de agua trascienden los colores de un partido y requieren tiros de precisión en inversión conjunta. El problema no está en Palacio Nacional; el verdadero tapón son “operadores” en Jalisco, atrapados en jugarretas burocráticas, escondiendo partidas en el Presupuesto de Egresos, inventando subejercicios inexistentes y saboteando en los hechos lo que su propia lideresa instruye en el discurso.
Mientras ellos se dedican a la grilla barata para erogarse como salvadores y buscar candidaturas, aquí no nos cruzamos de brazos. Apenas ayer, el gobernador Pablo Lemus dio un paso determinante al enviar al Congreso del Estado la iniciativa para construir el Acueducto Sustituto Chapala-Guadalajara. Una obra estratégica pensada con responsabilidad técnica, que resuelve de fondo el problema de la calidad del líquido sin extraerle un solo litro adicional a nuestro lago. Jalisco hará su parte con recursos estatales, manteniendo en todo momento la transparencia y buen uso del recurso, sin privatizaciones ni concesiones disfrazadas. La pelota está ahora en la cancha del Congreso local para validar este proyecto indispensable. El Estado no puede ni debe cargar solo con lo que corresponde a la Federación. Es insultante ver cómo la Semarnat presume inversiones históricas en el papel mientras en los anexos presupuestales dejan a Jalisco prácticamente en ceros.
Nuestro punto es claro, y lo dije en tribuna del Congreso de la Unión: Estamos reclamando los 8,500 millones de pesos comprometidos y urgentes para llevar a cabo los proyectos que harán toda la diferencia: la electrificación del sistema de bombeo, el acueducto Calderón y la ampliación de la planta potabilizadora de San Gaspar.
Estamos en la raya. Queda menos de un mes para la aprobación del Presupuesto 2027 y el margen de maniobra se agota. Si los diputados de Morena insisten en llevar agua a su molino electoral a costa de estrangular financieramente los proyectos hídricos del estado, la factura la pagará Jalisco, pero la condena histórica caerá sobre ellos. Agradecemos la disposición al trabajo en equipo mostrada por la presidenta Claudia Sheinbaum; ahora toca que sus propios legionarios guinda se quiten la venda ideológica, dejen el boicot y entiendan que con la sed de los jaliscienses no se juega.