Mientras se sigue esperando el resultado de las acciones emergentes para resolver en la medida de lo posible, la crisis por el agua contaminada en la Zona Metropolitana de Guadalajara, el día de ayer se presentó en el Congreso del Estado el proyecto técnico y económico de dos de las obras más importantes para resolver de fondo la problemática en la ciudad: el nuevo acueducto de Chapala a Guadalajara, y la ampliación de la Planta Potabilizadora de Miravalle.
La semana ha estado marcada por numerosas protestas, por otras que se están organizando y por la inconformidad, manifestada en diferentes sectores sociales; se trata de una emergencia que requiere soluciones inmediatas.
Por eso fue sorprendente que al presentarse el proyecto que tanto se había estado exigiendo, ninguno de los diputados de Morena en el Congreso del Estado estuvieron presentes. Tampoco asistieron para recibir el proyecto y reunirse con los funcionarios del gabinete algunos diputados del PAN, del Partido Verde, del Partido del Trabajo; no acudieron diputados de Hagamos, y de Futuro, sólo estuvo unos minutos la diputada Mariana Casillas.
¿Se trata de hacerle el vacío al proyecto del Gobierno del Estado para la crisis hídrica? ¿Es un cálculo político? ¿O simplemente, los legisladores de Jalisco tenían cosas más importantes para ellos en agenda?
Han pasado meses de discusiones, de choques políticos, de proyectos inconclusos y acusaciones que no pueden continuar cuando el interés primordial de las personas ha establecido esta urgencia.
Incluso la presidenta del país, Claudia Sheinbaum abordó el tema en Palacio Nacional y reconoció —cuando algunos legisladores federales lo habían negado—, que hay un acuerdo político con el gobernador Pablo Lemus para distribuirse las tareas en las obras indispensables para la solución de la crisis del agua. En palabras coloquiales de la misma presidenta: “Tenemos que entrarle todos”.
Pero probablemente algunos actores políticos en el Congreso local no han entendido ni el mensaje ni las instrucciones.
Como representantes de todos los ciudadanos del Estado, tendrán que dar explicación de su ausencia.
¿Qué le van a responder a los ciudadanos que se han manifestado reiteradamente? ¿Nuestros actores políticos volverán a los argumentos que no condujeron a ningún resultado? Evidentemente, en lo que a los diputados corresponde, tienen que discutir el proyecto y aprobarlo, o rechazarlo y hacerse responsables y ofrecer otras opciones para recuperar el ejercicio de un derecho fundamental: acceso al agua potable.