En política no hay lugar para la improvisación. Hay que saber leer la realidad, actuar en consecuencia y por el bien de la comunidad. En el Área Metropolitana de Guadalajara, la mediocridad de los gobiernos de Movimiento Ciudadano y Morena tiene a los municipios sumidos en crisis de enormes proporciones en materia de seguridad, agua, salud, movilidad, servicios y confianza ciudadana hacia sus propios gobiernos.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI, publicada en junio de 2026, 78% de las y los tapatíos viven con miedo en su ciudad, en Tlajomulco son 7 de cada 10, caso similar en Tlaquepaque con 65% de percepción de inseguridad; en Tonalá 6 de cada 10 perciben un municipio inseguro, así como la mitad de la gente que habita Zapopan.
Actualmente, la reina de todas las crisis en el Área Metropolitana de Guadalajara es, sin miedo a equivocarme, la del agua. Poco más de un millón de personas afectadas en sus casas, centros de trabajo, escuelas y espacios públicos por un líquido turbio, maloliente y cargado de contaminantes como heces fecales y metales pesados sumamente dañinos para la salud humana; eso es lo que por semanas enteras suministró el SIAPA.
Los meses pasaron uno tras otro sin que las autoridades asumieran en los hechos su responsabilidad. Todas y todos conocíamos de antemano el deterioro de la red hídrica, del sistema antiguo, sabíamos de las descargas ilegales, éramos plenamente conscientes del maltrato presupuestal a Jalisco, pero nada de eso es un justificante de la inacción de quienes deben ingeniárselas para dar soluciones y certeza a la ciudadanía.
Hoy el problema sigue ahí. Es cierto, cerrar el paso de la Presa de Las Pintas contribuyó a mejorar la calidad del líquido en cuanto a olor y transparencia; falta ver qué partículas contiene el líquido para conocer si ya es seguro para el lavado de trastes, frutas y vegetales, bañarse o el cepillado dental, y así evitar enfermedades estomacales, irritaciones en piel, males renales y hasta cáncer; además el problema no se puede dar por terminado cuando nos esperan al menos seis meses de tandeos y escasez del agua.
Otras crisis que están ahí, aunque quizás opacadas por el tema del agua, son ciudades sucias, calles llenas de baches y socavones, luminarias apagadas, parques en abandono o ausencia de policías; pero una que preocupa bastante ha sido la de gobiernos autoritarios, como lo que está pasando en El Salto, donde el gobierno municipal ha cerrado los negocios de comerciantes que han denunciado abusos o malas prácticas del Ayuntamiento.
Ante todo esto, el PRI no puede callar ni ser complaciente ante ningún poder. Por eso decidimos presentar nuestro bloque metropolitano, un ejército de élite para vigilar y denunciar a los gobiernos mediocres de MC y Morena, y siempre dispuesto a proteger a la ciudad. Lo tenemos claro: si queremos un cambio en 2027, el PRI tiene que ser la opción de las familias, y vamos a lograrlo.