En la ruta para resolver la crisis del agua que afecta a la Zona Metropolitana de Guadalajara, nuevos obstáculos se interponen en el trayecto y no estaban en agenda. El más reciente y evidente ocurrió el domingo pasado tras la manifestación multitudinaria que acabó en hechos violentos frente a Casa Jalisco, con 39 detenidos (de los cuales ya sólo 16 siguen en la Fiscalía del Estado), decenas de heridos y una nueva investigación a elementos de la Policía Estatal que hayan abusado del uso de la fuerza.
El segundo y no menos preocupante, es la postura que apenas ayer manifestó la presidenta Claudia Sheinbaum, al externar en su mañanera un cuestionamiento por las confrontaciones en la manifestación y además, indicar que no aceptarán ningún esquema de privatización del agua.
Las detenciones de personas involucradas en la manifestación y las investigaciones en turno a los policías estatales que enfrentaron a los manifestantes terminarán por resolverse en el ámbito judicial, pero la postura presidencial sobre el proyecto para resolver la crisis del agua en la ciudad conduce a un nuevo pico de problematización. La presidenta indicó que personal de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) tendrá una nueva reunión con personal del gobierno del Estado, aunque desde hace semanas se había anunciado que la dependencia había otorgado el aval técnico al proyecto para la construcción de un nuevo acueducto de Chapala a Guadalajara.
Queda en duda, otra vez, el acuerdo político que ella misma había reconocido apenas el viernes: el gobierno federal se encargará de los trabajos complementarios en la Presa de El Zapotillo, y el gobierno de Jalisco atenderá el acueducto de Chapala, la Planta Potabilizadora 1 de Miravalle y las obras restantes para eliminar el problema de la contaminación del agua.
Ayer, por motivos que no explicó, Claudia Sheinbaum habló de “privatización del agua”, una figura que no puede aplicarse porque es inconstitucional y terminaría seguramente en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (que rechazaría un proyecto así) y también cuestionó el modelo de financiamiento CMRO (Construcción, Mantenimiento, Rehabilitación y Operación), que empezó a operar en el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, principalmente para obras carreteras.
Su desacuerdo verbal alienta, naturalmente, a los diputados de oposición en el Congreso del Estado, donde el proyecto debe aprobarse con mayoría calificada (al menos 26 de los 38 votos posibles), quienes precisamente hoy retomarán en conferencia pública sus cuestionamientos.
La ruta de los eventos, si se mantiene como hasta ayer, nos conduce al punto de partida: no hay infraestructura para resolver la crisis por la que atraviesa del SIAPA y conduce a los habitantes de la ciudad a seguir recibiendo agua de mala calidad o escasa, aunque menos contaminada.
En la oposición se asegura que sí hay otras opciones, aunque no han presentado ninguna.
A esperar…