El expresidente de Venezuela Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se declararon este jueves no culpables de los nuevos cargos de tortura que enfrentan ante un tribunal de Nueva York

El expresidente de Venezuela Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se declararon este jueves no culpables de los nuevos cargos de tortura que enfrentan ante un tribunal de Nueva York, Estados Unidos. La pareja permanece detenida en ese país desde enero, luego de ser capturada durante una operación militar estadounidense en Caracas.
El caso penal contra Maduro y Flores se amplió la semana pasada con acusaciones de haber conspirado para cometer actos de tortura contra opositores políticos, incluidos ciudadanos estadounidenses. En el documento judicial, los fiscales describieron presuntos casos de ahogamiento simulado, violaciones y golpizas contra personas consideradas adversarias del gobierno venezolano.
Maduro, quien durante su primera comparecencia ante la justicia estadounidense se identificó como un “prisionero de guerra”, calificó el miércoles los nuevos señalamientos como “acusaciones falsas”. Por su parte, el secretario de Justicia de Estados Unidos, Todd Blanche, afirmó que los cargos demuestran la determinación del gobierno del presidente Donald Trump de buscar justicia para las víctimas de tortura, narcoterrorismo y crimen organizado.

La acusación sostiene que los presuntos actos de tortura tenían como finalidad reprimir y castigar a la oposición política, silenciar las críticas, preservar el poder de los involucrados e intimidar a sus adversarios. El documento también hace referencia al caso de un oficial detenido en 2013, a quien Maduro consideraba sospechoso de preparar un golpe de Estado.
El expediente también señala que se habrían cometido actos de tortura después de las manifestaciones antigubernamentales de 2014, con el propósito de intimidar a los opositores. Durante su mandato, de 2013 a 2026, organismos de defensa de los derechos humanos acusaron reiteradamente a Maduro de recurrir a la represión política para mantenerse en el poder.
Actualmente, Maduro y Flores permanecen encarcelados en una prisión federal de Brooklyn, bajo un régimen estricto que les impide acceder a periódicos e internet, aunque pueden comunicarse por teléfono con sus familiares y abogados. Tras la caída de Maduro, su exvicepresidenta, Delcy Rodríguez, asumió el gobierno de Venezuela como mandataria encargada, bajo presión de la administración de Trump.