La primera mitad de octubre ha encendido las contradicciones de aquellas declaraciones formuladas por el entonces presidente, Andrés Manuel López Obrador, cuando prometió un sistema de salud mejor que el de Dinamarca. Seis años después la comparación es absurda. Miles de trabajadores del IMSS han salido a las calles a denunciar las carencias en las instituciones donde atienden a la población, y a exigir condiciones salariales dignas para el personal de la salud.
Las protestas sindicales, los problemas de abastecimiento de medicamentos y el deterioro del instrumental, son la cartografía más detallada de la distancia entre México y Dinamarca en materia de salud. Porque sería ilusorio imaginar que si un hospital trabaja a medio gas, el costo final no terminará recayendo sobre los pacientes y sus familias. Tal es el caso de al menos 15 familias que sufrieron la pérdida de sus bebés recién nacidos en el Centro Médico de Occidente.
Las negociaciones con el sindicato de trabajadores de la salud continúan. La exigencia es un aumento salarial del 10%, por lo que rechazaron la oferta de un incremento del 6.8 por ciento; así que en esa pista se mantiene en vilo el riesgo de que estalle una huelga en los próximos días.
Por otro lado, la crisis del IMSS se ahonda todavía más. Entre septiembre y octubre, el Instituto canceló una adquisición de 772 equipos de anestesia intermedia y de alta especialidad debido a la falta de planeación y coordinación interna. El riesgo es mayúsculo, pues en 2027 el presupuesto del Servicio Integral de Anestesia pasará de mil 141 millones de pesos, a solo 67.9 millones de pesos. Incluso si se volviera a lanzar la licitación, las máquinas no podrían ser entregadas antes del 2027.
De acuerdo con el Sistema Nacional de Alerta de Violación de Derechos Humanos, el IMSS pasó de tener 2,531 quejas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos en 2018, a 3,510 al corte de la primera quincena de octubre 2026; un aumento significativo del 27.81% que evidencia negligencias médicas, falta de tratamientos y consultas oportunas.
El gobierno de Morena puede dar explicaciones, e incluso aceptar sus errores, pero es más importante que demuestre tener la capacidad para resolver la enorme crisis que ha generado en el sistema de salud pública; de otra manera, los millones de derechohabientes seguirán pagando los platos rotos de un sistema que dice ser mejor que en Dinamarca, pero se parece más al de Macuspana.