La medida sanitaria afecta a una amplia variedad de productos y aves vivas. Brasil informó que los animales del establecimiento afectado no fueron destinados al consumo humano.

México cerró temporalmente la entrada a productos avícolas procedentes de Brasil después de que las autoridades de ese país detectaran un brote de la enfermedad de Newcastle en Santa Catarina, en el sur brasileño.
La enfermedad de Newcastle es una infección viral muy contagiosa que afecta a las aves domésticas y silvestres, causada por el Paramixovirus aviar tipo 1 (APMV-1).
La decisión pone bajo restricción el ingreso de mercancías que van desde carne de ave hasta huevos destinados a incubación y ejemplares vivos. También alcanza a las aves ornamentales, canoras y rapaces que se comercializan o se trasladan como mascotas.
La prohibición no se limita a las operaciones de importación: los viajeros que pretendan introducir estos productos en México también están sujetos a la medida.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural explicó que el objetivo es evitar riesgos para la industria avícola nacional mientras se obtiene información sobre la evolución del episodio sanitario. Como parte de la aplicación de la disposición, el Senasica bloqueó los trámites que permiten autorizar la entrada de las mercancías afectadas.
Por ahora, el Gobierno mexicano no ha precisado cuándo podría retirar la restricción.
Diferencias en la descripción del establecimiento afectado
El brote se localizó en Nova Itaberaba, un municipio del estado de Santa Catarina. Sin embargo, las comunicaciones oficiales de ambos países difieren en un detalle sobre la explotación donde se detectó la enfermedad.
La información mexicana hizo referencia a una granja de pollos de engorda, mientras que el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil identificó un establecimiento con unos 6.000 pavos destinados a la producción de carne.
Las autoridades brasileñas indicaron que las aves permanecieron en las instalaciones y no ingresaron a la cadena de consumo humano. También ordenaron inmovilizar la explotación y detener el traslado de animales.
El ministro brasileño de Agricultura, André de Paula, defendió que los productos avícolas sometidos a controles oficiales de inspección sanitaria no representan un peligro para las personas.