La presidenta Sheinbaum confirmó que “siguen en revisión” los proyectos para resolver el abasto de agua en Guadalajara. En su mensaje más reciente, de nuevo en la mañanera en Palacio Nacional, hizo hincapié en que se revisan los métodos de financiamiento para no pasar de un costo de 10 mil millones de peso a uno de 80 mil millones (la cifra fue un ejemplo que se le ocurrió en el momento), por el pago de intereses. Sin embargo, la tardanza en la determinación de los proyectos y su financiamiento cuesta mucho en la Zona Metropolitana de Guadalajara, y no es sólo dinero.
En las últimas semanas el descontento popular derivó en numerosas manifestaciones públicas. Las más conocidas y multicomentadas, son las de los domingos 11 y 18 de octubre; han sido las más numerosas y controversiales, pero todos los días, prácticamente, han continuado las movilizaciones públicas.
Justo ayer 20 de octubre se efectuaron dos manifestaciones en puntos distantes entre sí en la ciudad. En un caso, los vecinos denunciaron que no han tenido agua en dos semanas; en el otro, la queja indicó que siguen recibiendo agua turbia. Los manifestantes bloquearon avenidas y se generó caos vial, un costo adicional para la urbe además de los problemas de abasto y calidad del agua.
Hoy, 21 de octubre, está proyectada otra manifestación con trayectoria similar a la del domingo pasado: del Parque de la Revolución (Parque Rojo) al Congreso estatal, en el Centro Histórico de Guadalajara.
Una noticia positiva recién presentada por el director de la Comisión Estatal del Agua (CEA), Enrique Barboza Niño, es que el saneamiento de la Presa de Las Pintas se puede concluir en diciembre próximo. Saneado el cuerpo de agua y cerradas las entradas de aguas contaminadas, podría tomarse el agua para ser potabilizada y enviada a la ciudad, terminando así con el esquema de rotación y los tandeos que afectan a más de 600 colonias.
Si esto se concreta, en enero la ciudad tendría nuevamente el abasto de agua que requiere y presumiblemente, con calidad mínima para su consumo.
Pero no dejan de ser medidas parciales.
Son indispensables los acuerdos y proyectos que determine la presidencia de la república, sustentados técnicamente por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y financiados con capital federal y estatal.
Mientras no haya certeza en esta ruta que permitirá soluciones de largo plazo para el abasto de agua en la ciudad, continuarán las manifestaciones públicas, los bloqueos y la polarización social y política que, no hay que olvidarlo, tiene abierto interés en aprovechar el fenómeno en las elecciones del año 2027.
Por eso es determinante que la presidenta Sheinbaum anuncia ya un proyecto, para evitar más desgaste en Guadalajara.