El escenario nacional atraviesa un reacomodo donde resulta cada vez más evidente el deslinde de Claudia Sheinbaum frente a Andrés Manuel López Obrador y al ala dura de su partido. Los indicios abundan: el reciente episodio en torno a Guadalupe Taddei, la consejera presidenta del INE impuesta durante el tramo final de la captura obradorista del órgano electoral; la reconfiguración en la definición de candidaturas de la 4T a gubernaturas con espacios estratégicos cedidos al Partido Verde; el destape prematuro de la precandidatura presidencial de Omar García Harfuch operado por la dirigencia del PVEM; y el progresivo distanciamiento político con el Partido del Trabajo. A ello se suma la filtración sobre la supuesta reaparición pública de López Obrador mediante una gira nacional con el pretexto de la presentación de su libro, frente a la cual la mandataria respondió equiparándolo con Vicente Fox y Felipe Calderón, colocándolo implícitamente en el mismo plano que aquellos a quienes el obradorismo tanto combatió.
En este contexto de redefinición republicana, el anuncio de que la Federación y el gobierno de Jalisco asumirán de manera paritaria la inversión hídrica que requiere el Área Metropolitana de Guadalajara, desmanteló por completo la narrativa de quienes medran con el encono. La decisión sepultó las expectativas de los radicales de Morena, los moneros del régimen, Epigmenio Ibarra y la red de youtubers e influencers cuya incongruencia y doble moral ha quedado recientemente exhibida en redes. Con esta ruta de solución compartida también se quedaron sin argumentos los grupos vinculados a la promoción de la revocación de mandato desde la CDMX, los mismos que operaron detrás de los agitadores violentos y de ciertos membretes movilizados en las protestas por el agua. De igual forma, la medida neutralizó a los operadores morenistas locales que celebraban ruidosamente la carencia de fondos federales, adelantaban el voto en contra en el Congreso local frente al esquema de inversión pública-privada propuesto por la administración de Pablo Lemus como alternativa urgente, y alimentaban el bulo de una supuesta privatización para perpetuar el conflicto con miras a las elecciones intermedias de 2027.
Al final, los oportunistas se han quedado sin bandera. La solución de fondo a la crisis hídrica habrá de lograrse gracias a una combinación virtuosa: la gestión propositiva del gobernador estatal, la actitud institucional y responsable de la presidenta de la república, y muy señaladamente, la madurez de una ciudadanía que supo manifestar su legítimo reclamo sin prestarse a la manipulación de los grupos violentos.
Una precisión necesaria sobre mi entrega anterior. Al señalar los círculos de estudio vinculados a Morena incluí indebidamente al Cepad y al IMDEC, dos organizaciones civiles con una trayectoria apartidista incuestionable. El Cepad ha acompañado con firmeza a familias de personas desaparecidas e increpado sin titubeos a todos los niveles de gobierno, incluido el federal, mientras que el IMDEC acumula décadas de labor comunitaria en zonas como El Fresno y una postura históricamente crítica sobre la gestión del agua frente a autoridades de cualquier signo político.