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26 octubre 2026
Laura Castro Golarte
Laura Castro Golarte
"Laura Castro Golarte es periodista independiente y activa desde hace más de 40 años; politóloga y doctora en Historia Iberoamericana por la Universidad de Guadalajara. Es autora de varios libros. "

Siempre los jóvenes

26 octubre 2026
|
05:00
Actualizada
19:27

La realidad de los jóvenes en el mundo es muy compleja. A la precariedad social hay que sumar la familiar, la educativa, la económica. Y, en ese contexto, hay que considerar la alienación vía dispositivos, redes y lo que se empieza a llamar “sociedad del entretenimiento”. 

Aislados, silenciosos, chicos y chicas entran a las aulas sin soltar el celular y poco voltean a ver a sus compañeros y compañeras de salón. Algunos se conocen, pero no pasa de encuentros efímeros que en el siguiente semestre tendrán otros rostros y otros nombres.

La educación por competencias, urdida desde las organizaciones mundiales identificadas como adalides (no sé por qué) de las políticas educativas mundiales, rompió con lo último que quedaba de humanismo para ensalzar, por un lado, la postura individual para todo; y, por otro, la formación de las nuevas generaciones de seres humanos como empleados. Competencias para competir.

Hoy se está dando marcha atrás no nada más en ese modelo sino también en el uso de dispositivos y de la inteligencia artificial dado el daño documentado incluso por los mismos creadores de esas tecnologías. El sentido es de urgencia, tanto, que el desfase normal que hay entre países desarrollados y en desarrollo, está en proceso de desaparición dado el llamado de alerta desde varios frentes.

He abordado aquí el tema, también complejo y preocupante, de la ultraderecha y su ascenso en el mundo, particularmente en Europa y América Latina; y he citado, entre otros, a quienes afirman que todo se debe a la mala educación de las nuevas generaciones, a su alienación, a la falta de conciencia, al desinterés, a la decepción, a la falta de esperanzas, a la incertidumbre con respecto a su futuro… Pues no.

Estamos viendo y, en mi caso, con emoción y entusiasmo, un resurgir de las fuerzas juveniles en varias partes del mundo. Los jóvenes, desde hace décadas, han propiciado cambios profundos y sustanciales en la organización del planeta. Jóvenes, estudiantes, chicos y chicas a los que se les ha tratado de matar la rebeldía natural de sus edades para mantenerlos sosiegos, apáticos, silenciosos, resignados y hasta deprimidos. Pues no. En las últimas semanas, la reaparición contundente de los jóvenes en las calles para exigir derechos y justicia son noticias alentadoras, esperanzadoras para la humanidad.

Con diferentes formas, estilos y causas, los jóvenes han salido a tomar las calles para hacerse escuchar en un mundo en el que la ultraderecha dominadora de cada vez más países los desdeña, los minimiza, se burla y no piensa en su estabilidad y en su bienestar, ni siquiera porque serán quienes tomen las riendas en sus ciudades y naciones dentro de muy pocos años.

No sé si estas nuevas generaciones tienen datos sobre el año 1968 cuando cientos de miles de jóvenes tomaron las calles y se enfrentaron a gobiernos autoritarios e injustos aquí en México, en Francia, en Praga, en Estados Unidos, en Chile, en China y en muchos otros países. Jóvenes cansados de injusticias y corrupción, de ser mandados a morir dizque por la patria en guerras incomprensibles, empobrecidos, sin acceso a la educación, inmersos en familias más precarias y disfuncionales por el mismo sistema económico imperante que obligó a la familia en pleno a trabajar para subsistir y aspirar a mejores condiciones de vida. Trabajar y estudiar, trabajar y estudiar, trabajar y estudiar sin fin para de todas maneras no tener acceso a oportunidades, a movilidad social, a un futuro promisorio para ellos y sus hijos y sus nietos.

Desde 1968 a la fecha en diferentes partes del orbe hemos conocido o visto movimientos y expresiones de jóvenes, pero aisladas, efímeras, de pronto cooptadas por el poder desde adentro para manipularlas, tergiversarlas y desbaratarlas. En México lo sabemos bien. El movimiento #YoSoy132 es un claro ejemplo. Jóvenes atentos, estudiantes y contestatarios salieron a las calles para exigir democracia y medios de comunicación democráticos después de la manipulación pavorosa entre Felipe Calderón y Peña Nieto.

Parecía que el movimiento llegaba para quedarse y no ceder, no claudicar ni desconocer las múltiples causas, pero sucedió. Fue infiltrado por expertos y sólo llegaron a destacar unos cuantos que luego terminaron capturados por el mismo sistema, con trabajo seguro y buenos ingresos. Hemos perdido a grandes líderes sociales de esa manera y aquí Jalisco es también un terrible y gran ejemplo.

Contra todo eso, aquí, en México y el mundo, las últimas semanas hemos sido testigos del resurgimiento de jóvenes que han salido a manifestar sus inconformidades, su rabia, su indignación, por las malas decisiones de sus gobiernos; por las injusticias; por la falta de equidad; por el mal manejo económico; por el avance de la ultraderecha; por los fraudes electorales; por el intervencionismo abusivo estadounidense; por la corrupción asociada y la feria del dinero a favor de sistemas obsoletos y empobrecedores.

Las manifestaciones sociales en Guadalajara para exigir agua suficiente y limpia así como la revocación de mandato del gobernador, son una muestra local sí, pero que fue contundente para que desde el gobierno federal se tomen cartas en el asunto.

Y casi de manera simultánea tenemos los casos de Francia, donde los jóvenes —violentamente reprimidos— quieren mejor educación y que se detengan los recortes a los programas sociales; igual en Italia. En España, de manera más pacífica, los planteamientos son por oportunidades que les permitan atender necesidades básicas: trabajo y vivienda.

Causas similares han llevado a las calles a jóvenes de Grecia, Albania, Serbia, Chile, Argentina, Portugal y la India, en las últimas dos semanas.

En Estados Unidos millones han tomado las calles contra el gobierno del monstruo anaranjado que es su presidente con el grito que retumba hasta la estratósfera “¡No kings!”.

Y Brasil. Después de las elecciones del 4 de octubre, en espera de que se llegara el día para la segunda vuelta, miles y miles de jóvenes brasileños sobre todo, salieron a las calles para manifestar su apoyo total a Luiz Inácio Lula da Silva. Ayer, en el momento de cerrar este comentario, el conteo preliminar alimentaba la esperanza de los brasileños por la democracia y del mundo por la misma causa. El video de artistas cinematográficos de varios países, incluido el querido y admirado Guillermo del Toro, mostró los pronunciamientos a favor de Lula o, lo que es lo mismo, por la democracia y el sentido social de la política, humanista, progresista, social, honesto, cercano… Iba ganando Lula con una ventaja mucho mayor a la que quedó en la primera vuelta. Espero, espero, espero que se mantenga y consolide al final del día. Y quiero pensar que sí, sobre todo por los jóvenes despiertos, activos, conscientes… Los jóvenes, siempre los jóvenes. Gracias.

*Las opiniones y contenidos en este texto son responsabilidad total del autor y no de este medio de comunicación.
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