Ideado por don Agustín Yáñez a mediados de la década de los sesenta del siglo pasado, y materializado en el año de 1982, El Colegio de Jalisco nace como una institución académica de investigación y docencia en las áreas de las Ciencias Sociales y Humanidades, teniendo en su presidencia en orden cronológico a Alfonso de Alba Martín, José María Muriá, José Luis Leal Sanabria, Javier Hurtado González, Roberto Arias de la Mora y a partir del 01 de marzo a, Juan Enrique Ibarra Pedroza.
Sin duda, todos sus presidentes han aportado al nacimiento y consolidación de El Colegio, que se ha convertido en un referente por la calidad de su destacado claustro de investigadoras e investigadores, así como por la solidez de sus programas académicos, que han formado a innumerables generaciones a lo largo de poco más de tres décadas.
Sin embargo, en esta ocasión me referiré a la gestión que desarrolló el Dr. Roberto Arias de la Mora en el último quinquenio y una reflexión sobre quién recae la responsabilidad institucional por los próximos años, el Maestro Enrique Ibarra.
El Dr. Roberto Arias de la Mora tuvo en la modesta opinión de quien esto escribe, uno de los periodos más luminosos en la existencia de nuestro querido Colegio, del que tengo la fortuna de ser egresado. La consolidación de sus programas académicos en momentos de cambios institucionales y en las reglas federales que marcan los parámetros de calidad, han sido ampliamente superadas por el equipo académico y administrativo de la institución; su producción literaria ha sido excepcional no solo en número, sino que también destacan la calidad y pertinencia de los mismos y sin duda, Roberto ha sido un extraordinario administrador para lograr que con las limitantes presupuestales que se viven en Jalisco y México, la calidad, calidez y excelencia estén siempre presentes en las actividades que desarrollan día a día.
No puedo dejar de referirme su enorme capacidad para establecer alianzas estratégicas con entidades públicas y privadas que potencializan el alcance en la influencia académica y social de El Colegio, alianzas no exentas de negociaciones complejas, pero en donde siempre hubo la capacidad para que la cortesía y el bien mayor fueran las premisas.
No tengo duda de lo venturoso que es el nombramiento unánime del Maestro Enrique Ibarra Pedroza como nuevo presidente. Su amplia experiencia, así como las virtudes políticas y académicas del Maestro, darán continuidad al trabajo realizado y llevarán a El Colegio a una nueva etapa institucional que augura mejores tiempos, dando prioridad no solo a la indispensable producción literaria y de expansión de los programas académicos, sino también a la generación de debates de altura, de reflexiones públicas necesarias en tiempos aciagos en donde se necesita de un mayor número de voces prudentes, críticas, firmes, siempre con fundamento teórico y científico para mejorar la actividad pública de nuestro Estado y de nuestro país.
Enhorabuena por El Colegio de Jalisco.