El alza del jitomate no viene del campo: intermediarios concentran los mayores aumentos y disparan el precio al consumidor.

El incremento en el precio del jitomate en México no se origina en el campo, sino en la cadena de comercialización, particularmente en la intermediación, señaló el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas.
De acuerdo con datos de la Procuraduría Federal del Consumidor, el jitomate saladette se ha vendido entre 28 y 60 pesos por kilo, mientras que el jitomate bola alcanza precios de entre 60 y 98 pesos en la Ciudad de México.
El análisis indica que existe una brecha de hasta 38.5 pesos por kilo entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor. Mientras el precio en campo subió alrededor de 17%, el mayor incremento se registró en etapas intermedias de comercialización, donde los aumentos superan el 30%.
Especialistas señalan que no se trata de una crisis de producción, sino de un fenómeno de mercado: una desconexión creciente entre productores y consumidores que eleva los costos finales.
Para contener los precios, el gobierno propone medidas como mayor monitoreo en centrales de abasto, posibles importaciones temporales en caso de escasez y programas de abasto social que reduzcan distorsiones en la cadena.