Jalisco proyecta nuevo acueducto Chapala–GDL con inversión de 10 mil mdp; buscan reducir pérdidas de agua y garantizar abasto a futuro.

El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, anunció que el proyecto del nuevo acueducto Chapala–Guadalajara ya fue presentado ante la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y cuenta con el visto bueno del organismo federal para avanzar en su desarrollo.
La obra contempla una inversión aproximada de 10 mil millones de pesos bajo un esquema público-privado y tiene como objetivo principal modernizar la infraestructura hídrica de la Zona Metropolitana de Guadalajara, garantizando el abastecimiento de agua a largo plazo. El mandatario explicó que el sistema actual, con más de 40 años de operación, presenta una merma cercana al 30% en la conducción del agua hacia la Planta Potabilizadora 1 de Miravalle, además de un alto costo energético anual de alrededor de 850 millones de pesos.
Con la construcción del nuevo acueducto, se busca reducir esas pérdidas y mejorar la eficiencia. Según Lemus, el sistema moderno permitiría incluso extraer menos agua del Lago de Chapala, al tiempo que disminuiría el consumo energético a cerca de 250 millones de pesos anuales, lo que representaría un ahorro de hasta 600 millones de pesos al año.
El proyecto forma parte de un plan integral que también incluye la ampliación de la Planta Potabilizadora 1 de Miravalle, con una inversión adicional de 5 mil millones de pesos. Ambas obras, que sumarían 15 mil millones de pesos en total, buscan asegurar el suministro de agua suficiente y de calidad para la población, además de fortalecer las condiciones para el desarrollo económico de la región.
El gobernador subrayó que el financiamiento no implicará contratación de deuda pública, ya que se trabaja en coordinación con Conagua y el Fondo Nacional de Infraestructura para definir los esquemas de inversión. Se prevé que las obras puedan iniciar a principios de 2027.
En paralelo, Lemus informó sobre el avance en otro proyecto estratégico: la construcción de una planta de energía eléctrica de ciclo combinado, que comenzaría operaciones también en 2027. Esta infraestructura iniciaría con una capacidad de 500 megavatios, con la meta de duplicarla a mil en etapas posteriores. Destacó que el proyecto utilizará agua de reúso y no extraerá recursos del Río Santiago, con el fin de minimizar el impacto ambiental.