La fiesta del futbol llegó. Se juega el Mundial del deporte más popular del planeta y las polémicas han estado a la orden del día. Sin duda, vivimos un torneo con características nunca vistas: tres naciones diferentes lo organizan y esto lleva inevitablemente a comparaciones y particularidades que vale la pena comentar.
En México, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) aprovechó el momento para manifestarse por enésima vez, en esta ocasión con la amenaza de boicotear la inauguración y el desarrollo del evento deportivo como medida de chantaje a los gobiernos federal y capitalino, con una serie de demandas que ha venido reiterando en los últimos años y varias de ellas se antojan incumplibles, como la abrogación de la Ley del ISSSTE del año 2007, plazas automáticas para los egresados de las normales sin ningún filtro, aumentos salariales fuera de la realidad, entre otras exigencias. Nadie podría estar en contra de que las profesoras y profesores de educación básica en México tuvieran mejores condiciones de trabajo; es necesario hacer todos los esfuerzos posibles para redignificar la noble labor de enseñar, pero también es cierto que la CNTE se ha convertido en una organización más proclive a la amenaza que a preocuparse por tener un mejor sistema educativo.
Además, siempre estará presente la limitante presupuestal, pues tiene la misma necesidad de recursos que el Sector Salud, por ejemplo. Para otra ocasión dejamos el tema de las pensiones que asfixian las finanzas públicas nacionales y cada vez serán una carga más pesada en detrimento de la infraestructura y los servicios públicos.
Por otro lado, las organizaciones de familiares de personas desaparecidas aprovecharon el foco del Mundial para dar a conocer la tragedia nacional en el sensible tema, teniendo como respuesta gubernamental un pésimo manejo de la situación, llegando a afirmarse que investigarán quién financio su viaje a la Ciudad de México o con cierto desdén, comentar que hubo más elementos de seguridad que manifestantes, minimizando el mayor problema de inseguridad que vive la nación.
En Estados Unidos, la operación de la FIFA ha sido compleja; se le ha negado el ingreso a un árbitro, a algunas personas de asistencia de algunos equipos, así como el hecho de que la Selección de Irán tuvo que cambiar su residencia deportiva a Tijuana, por ser no gratos para el gobierno norteamericano, o el retraso que tuvo la Selección de Uruguay debido a que el avión que los transportaría a sus compromisos en Florida, no tenía los permisos correspondientes para ingresar a dicho territorio.
De igual manera, hay serias críticas al cambio de formato de los partidos, lo excesivo de los precios y acercar más al soccer al futbol americano, con la parafernalia propia de la NFL, que aleja la tradición histórica de los mundiales.
Son otros tiempos y la FIFA, junto con los gobiernos organizadores, podrá sacar el balance del torneo. Por lo pronto, en México la ocupación hotelera ha quedado muy por debajo de lo previsto y parece que los costos pueden ser de mayor cuantía que los beneficios.