Tal vez no exista otra situación que convoque a la unidad nacional como lo es el futbol. La justa mundialista cuatrianual ha rebasado todas las expectativas en nuestro país. La Selección Nacional ganó sus primeros tres encuentros por primera vez en su historia y la euforia se adueñó de la opinión pública; Guadalajara se convirtió en una fiesta permanente, se rebasó cualquier previsión por lo desbordado en los estadios sede y por parte de la población en los sitios públicos en donde se transmiten los partidos. De hecho, hubo que multiplicarlos derivado de los peligros detectados por Protección Civil y hubo que multiplicar las pantallas en diversos puntos de la ciudad para evitar concentraciones en el Centro Histórico de la capital tapatía.
El Estadio Guadalajara, o Akron, ha dejado deslumbrados a los visitantes de otras latitudes por su arquitectura y funcionalidad. Los conciertos masivos han dado la posibilidad de que miles de personas que no se pueden dar el lujo de pagar los prohibitivos precios de los conciertos en los foros privados creados para tal fin, disfrutaran los espectáculos. Sin duda, el éxito nacional y local ha sido rotundo y aún se mantiene la esperanza de que el Tricolor logre llegar a instancias superiores.
Sin embargo, es necesario hacer una pausa dentro de la fiesta para no perder de vista nuestros problemas nacionales cotidianos y que en muchas ocasiones llegan a lo terrorífico. No se nos tienen que olvidar nuestras más de cien mil personas desaparecidas; el secuestro y asesinato de la periodista veracruzana Roxana Gúzman por parte de policías municipales del gobierno municipal de Ixhuatlán del Sureste; el latente tema de protestas por parte de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y la amenaza del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación de realizar protestas similares, exigiendo recursos económicos adicionales para subsidiar plazas y pensiones.
De igual manera, el artero crimen que le quitó la vida a Patricia Negrete, hermana buscadora en el Estado de Guanajuato, o nuestra crisis local sobre el abastecimiento y calidad del agua en el Área Metropolitana de Guadalajara. Sigue pendiente el tema del gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, y sus colaboradores; los rumores sobre investigaciones de Estados Unidos sobre otras y otros mandatarios estatales o el caso del nefasto exdirector de Pemex, Víctor Rodríguez, que resultó un agresor de su esposa y al que solo después de ser exhibido, hay posibilidad de aplicarle las sanciones legales correspondientes.
En fin, la algarabía futbolera que da un respiro de alegría, necesario para una población ávida de buenas noticias, no debe hacernos perder la perspectiva de nuestro amplio catálogo de problemas. Flaco favor nos hacemos si invisibilizamos a aquellas personas que padecen alguna situación desfavorable en estos días, recordando que todos estos hechos han sucedido en el transcurso del Mundial de Futbol.
Toma mayor relevancia ya que después de julio, el Mundial será un recuerdo y nuestros problemas se quedan aquí entre nosotros, esperando que seamos capaces de irlos superando con el concurso de todos, y estando por iniciar un nuevo proceso electoral que hará de los enconos su signo distintivo.