El día de ayer se publicó el dictamen de ingreso para el calendario 2026-B de la Universidad de Guadalajara, como ocurre de manera semestral, y el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (como el resto de los centros universitarios) da a conocer las licenciaturas en donde hay lugares disponibles para ofrecer la posibilidad de que los aspirantes que no ingresaron a la carrera que de origen habían elegido, tengan la posibilidad de hacer su trámite de cambio y poder acceder a la educación superior que brinda nuestra Alma Mater.
Sin duda, labor loable la que realiza la máxima casa de estudios de Jalisco al ofrecer estas vacantes, sin embargo, las instituciones de educación superior públicas en México tienen varios años con una problemática que lamentablemente se incrementa semestre tras semestre, y es la poca demanda que tienen algunas de las carreras de las ciencias sociales y humanidades. En el CUCSH, este semestre las licenciaturas con lugares disponibles son Didáctica del Francés con 15 espacios, Estudios Políticos y de Gobierno con 27, Filosofía con 25, Geografía con 32, Historia con 39, Letras Hispánicas con 34 y un dato que me alarma: Sociología, con 50 espacios disponibles.
Es claro que la dinámica de un mercado capitalista basado exclusivamente en oferta y demanda, acompañado de los vertiginosos avances en las tecnologías de la información, hace que los tiempos actuales tengan como signo la inmediatez, aunado a invasión de aparatos digitales, particularmente los teléfonos celulares y las plataformas de las redes sociales. Sin duda, han significado un avance en la comunicación y la factibilidad de hacer más accesible la información para resolver algunos problemas cotidianos, así como el entretenimiento; sin embargo, también hay un lado oscuro en estos avances.
Hoy, en unos cuantos clics, somos capaces de encontrar conocimiento, pero también la forma de hacer una bomba con elementos al alcance de todos, la posibilidad de cometer una gran cantidad de delitos informáticos, la dispersión malintencionada de informaciones falsas o tendenciosas, que incluso pueden tener influencia en los procesos electorales en diversos países o el intercambio de material gráfico inenarrable. Esto hace que sea difícil tener una perspectiva clara sobre lo que se quiere por la reacción a impulsos y deseos inmediatos. Entonces, buena parte de las y los aspirantes a la educación superior buscan y con razón, aquellas carreras que desde su perspectiva pueden redituar en una pronta incorporación al mercado laboral o a las carreras tradicionales. Muchas de ellas tienen una saturación de profesionistas de modo que el mercado es incapaz de darle cabida a todos ellos. Igual sucede con las ciencias exactas, la física o las matemáticas tienen escasos aspirantes por la imperiosa necesidad de desarrollar capacidades de razonamiento complejo que las hacen poco atractivas.
El desarrollo de las tecnologías, en muchos casos, particularmente en los más jóvenes, afectan sus capacidades cognoscitivas. Demostrado está en diversas investigaciones a lo largo y ancho del planeta, por ello, algunos gobiernos empiezan a establecer restricciones para dificultar el acceso a los teléfonos celulares y sus plataformas de redes sociales, a la niñez y temprana juventud.
Cierro recordando que desde las primeras universidades en el mundo, la filosofía y después la sociología son parte de la esencia de ser de la Universidad. Sin ellas, no tiene sentido una institución de educación superior pública; es indispensable que una sociedad tenga personas capaces de disertar con método la compleja realidad social que vivimos en la actualidad, pero también es indispensable que les encontremos a sus egresados una posibilidad de desarrollo profesional. La Universidad de Guadalajara se encuentra estudiando este fenómeno, instalando de manera formal un grupo de trabajo con especialistas para tratar de encontrar esquemas que vuelvan a hacer atractivas estos caminos del conocimiento en una responsabilidad que sin duda es compartida por la Universidad, los gobiernos y la iniciativa privada. De lo contrario, no hay esperanza de un mejor futuro.